Los sueños inconclusos

El cine es algo que siempre me apasionó, las películas mejor dicho, porque eso de cinéfilos y cosas siempre me cargó.
 Era la abulia, el disgusto de tener que mamarme las horas del colegio, la rutina de una vida que jamás me gustó.
 Tonces ir a una vermouth que era el horario de la función de las siete de la tarde en unos viejos teatros adaptados con la pantalla de cine, era mi verdadero placer, allí me olvidaba de todo y entraba a un universo paralelo que la pantalla me ofrecía.

Recuedo que eran los viernes o los sábados los días que pagaba una escuálida entrada en tiempos de Pinochet...ese dictador mamón que pasado a naftalina y con voz de borracho de bar de mala muerte inundaba la pantalla de un televisor en colores de 14 pulgadas q se asomaba en la pequeña sala del living.

Tenía 16 años y soñaba con que me pasaran las mismas webadas de los nerds o loosers de la pantalla...pelas de ese papá putativo que era John Hughes ...el creador de las colorinches y encantadoras historias de adolescentes que él mismo escribía.
Allí...en aquellas veladas ...soñaba...tenía erecciones y deseaba q no llegara nunca el instante en que comenzaran a aflorar los créditos finales q anunciaban terroríficamente que volvía a la realidad exasperante de siempre.

El cine en la adolescencia era una salida o refugio para escapar de la realidad, entonces generalmete iba solo a las funciones, exceptuando alguna vez que fuía acompañado de un amigo, como que deseaba vivir las experiencias solo, cosas como el aroma a dulces del carrito de la sra que vendía en el hall y luego el mas orgásmico de todos, cuando cruzaba ese grueso cortinaje rojo italiano que separaba la entrada de la sala misma, el aroma al cuero de esas antiquísimas butacas de teatro eran parte de las sensaciones que me transportaban a otra dimension, ya había cruzado el pórtico del ensueño...jajajjaa.

Sentado cómodamente y luego que un acomodador de mediana a avanzada edad me había ubicado mi asiento, que generalmente era al borde de uno de los pasillos, por si temblaba jajaja, y muy cerca de la pantalla o bien atrás..bien atrás, eso dependía del tipo de película que veria, no sé, las comedias me gustaba atrás, en cambio si era cine arte, ojalá encima de la pantalla.
Una música incidental con las luces de la sala encendida me ponía ansioso, nervioso....hasta que la luces se comenzaban a transformar en una especie de fade out, lentamente se apagaban para dar paso a la iluminacíon de una enorme pantalla y al sonido encantador del proyector que manipulaba un señor al que jamás le veía el rostro, suerte de hombre omnipresente que era testigo de cada uno de quiénes llenábamos la sala y de la repetida historia que debía ver al frente suyo cada función.
Así comenzaba una de las experiencias más arrolladoras que podía vivir, ya no estaba en mi casa, ni en el fastidioso colegio ni en un autobús, ni siquiera en la calle....ahora la realidad estaba vivida por otros, por los actores que ficcionaban otra realidad, y de la cual yo sólo era un voyeur.

Las películas que prefería ver de jovencito eran en su mayoría comedias o dramas familiares o bien cualquier género, siempre que la historia girase en torno a jóvenes y sus desventuras.
Como que trataba de sentir empatía con esos personajes, en donde por lo general siempre había alguno al que las cosas no le resultaban como deseaba, al igual que este servidor...jajajaja, esas dulsonas y poco trasendentes historias para mi no lo eran, yo sentía que esas eran las historias que todo joven debía ver, y no webadas intrasendentes como Terminator 1,2 ....3, o Rocky no se qué chucha, en donde de sólo ver la estúpida y fogosa cara de imbécil de cuarta categoría de un  ególatra italiano ex pornostar como Stallone me asqueaba.

Quién chucha puede tener por nombre Silvester??

Mi desventura era el lunes siguiente en el colegio, en donde no podía comentar con nadie lo que el fin de semana había visto, sentia verguenza....mientras los "ganadores" de mis compañeros hombres sabía sólo sonreirían al saber que el calladito de la clase había ido a ver uan historia para "niñitas" ...y a las minas, chucha, qué webá les iba a contar...

Así que vivía solo mis recuerdos que me habían enseñado esas pelas de fin de semana, tiempos en que en un dictatorial país como Chile, y en un colegio muy "cuico o exclusivo", habían temas que no se tocaban por verguenza, csm!!!....y que en las gringas pelas de Usa sí se espiaban, como condón, sexo oral, covivir, en vez de matrimonio...y webás asi.

Toces este niñito calladito había aprendido mas en ese fin de semana "dulzón" que todas las huecas conversaciones sobre fiestas, pololos, discos de heavy metal y webadas.




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